viernes, 21 de noviembre de 2008

LA CARICATURA POLÍTICA EN LA HISTORIA MEXICANA

1826-1876
El nacimiento de México como país independiente enfrenta serias dificultades para estructurar un sistema político, económico y social. Desde estructuras monárquicas hasta repuplicanas, centralistas o federalistas la nación sufre constantes pugnas por el poder personificadas en Agustín de Iturbide, Antonio López de Santa Ana, Benito Juárez, Maximiliano, Sebastián Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz.
Las constituciones de 1824, 1857 y Las Leyes de Reforma buscan crear un país sólido, pero la ambición interna y externa, -la guerra contra Estados Unidos (1847) y la Intervención Francesa 1865-67)-, obstaculizan ese ideal. Sin embargo, esa codicia por el poder permite el surgimiento en la prensa de la caricatura medio a través del cual son criticados los excesos de los políticos, caciques, curas y dictadores.
En 1826, el italiano Claudio Linati introduce la litografía al país, imprime el periódico El Iris, que publica el mismo año con la que sería la primera caricatura política titulada Tiranía. Al paso de los años surgen publicaciones cuya herramienta principal es la sátira caricaturesca: Don Bulle Bulle (1847), con caricaturas del primer grabador que firma sus trabajos: Gabriel Vicente Gahona "Picheta". Estas son algunas de las publicaciones que destacan: el bisemanario El Calavera (1847); El Tío Nonilla (1849-1850); El Gallo Pitagórico (1845, primera edición y 1857, segunda edición); La Patsa de Cabra (1856-1865).
La escasa libertad de imprenta practicada durante la dictadura de Antonio López de Santa Ana motivó, por temor a la represión, que los caricaturistas no firmaran sus trabajos. Gracias a la aparición del periódico La Orquesta (1861-1877) y a la libertad de expresión respetada por Benito Juárez, los caricaturistas Constantino Escalante, Santiago Hernández, Alejandro Casarín, Jesús T. Alamilla y José María Villasana, logran firmar sus dibujos, lo cual los convirtió en los "padres de la caricatura mexicana".
La Orquesta es considerada como la publicación más importante de este periodo; sus temibles caricaturas, criticando tanto a los liberales como consevadores y al clero, son un ejemplo de la libertad de que gozaron los cartonistas. Las páginas de este bisemanario ilustran fielmente acontecimientos como el Imperio de Maximiliano y el triunfo del Ejército Liberal con el fusilamiento del emperador; el regreso de Juárez y la "répública restaurada"; el autoritarismo y las reelecciones del abogado oaxaqueño; la ambición por el poder de Porfirio Díaz y SEbastián Lerdo de Tejada.
La muerte de Juárez en 1872 lleva a Lerdo de Tejada a la presidencia; éste se propone hacer efectivas la Constitución de 1857 y Las Leyes de Reforma, además de la reconstrucción económica a través de la inyección de capitales. Las acciones tomadas por Lerdo de Tejada, así como las del joven Porfirio Díaz, fueron registradas magistralmente por el caricaturista José María Villasana en el periódico El Ahuizote 1874-1876).
Porfirio Díaz asume la presidencia en 1876. Su intolerancia hacia la crítica obliga a la desaparición de El Ahuizote, hecho que marcó el fin del periodo en que se consolida la caricatura mexicana: 1826-1876.
La gráfica durante el Porfiriato
1876-1911
El 28 de noviembre de 1876, Porfirio Díaz llega a la presidencia. El "Plan Tuxtepec" y su triunfo en la batalla de Tecoac, precipitan el exilio de Sebastián Lerdo de Tejada. Díaz triunfa en las elecciones para el periodo 18776-1880. El ansia de poder lo lleva a convertirse en el terrible dictador que por más de treinta años soportó el pueblo mexicano. Hombre astuto y tenaz, Porfirio Díaz sostiene en escencia las mismas ideas de Juárez: progreso basado en la confianza al mestizaje y al capital extranjero.
Díaz pacifica al país por determinado tiempo, durante el cual logra la construcción de una extensa red de comunicaciones (puertos, ferrocarriles y telégrafos) y crea la infraestructura de una fuerte economía minero-agrícola de exportación. Ese progreso se sustenta en la concentración absoluta del poder, cuyos principales piares son los caciques, los hacendados y el clero. La centralización; el modelo cultural inspirado en Francia; la ausencia de partidos políticos organizados; y la acumulación de riqueza en un reducido grupo de mexicanos y extranjeros, despierten el descontento de una clase media ilustrada incapaz de ignorar más la miseria y la sed de justicia del pueblo.
En medio del anonimato los caricaturistas -con sus dibujos como armas-, ayudan al movimiento contra la dictadura. Las constantes persecuciones que padecen las publicaciones con caricaturitas no logran acallar la feroz crítica a Díaz. La Cantárida y El Quixote (1879), con caricaturas de Gaitán, La Patria Festiva (1879), con caricaturas de Lira en sus páginas, resultan casi inofensivas con la aparición del semanario El Hijo del Ahuizote (1885-1903) y sus caricaturistas Daniel Cabrera "Fígaro", Jesús Martínez Carrión y Álvaro Pruneda. Durante ocho años, redactores y caricaturitas enfrentan la intolerancia de Díaz. Sin embargo, ni las amenazas ni la cárcel terminan con esta publicación.
Al paso de las sucesivas reelecciones, se estrecha más la libertad de expresión. Aún así, los caricaturistas Daniel Cabrera y Martínez Carrión continúan su actitud opositora dirigiendo El Ahuizote Jacobino (1904-1905) y El Colmillo Público (1903-1906).
El aparentemente grabador de nota roja, José Guadalupe Posada se une a los periodistas críticos. publica en el Gil Blas Cómico (1895-1897) y El Diablito Rojo (1906-1910), siguiendo la escuela de Manuel Manilla. Sus calaveras, fiel imagen del pueblo, se conocen por medio de hojas volantes y cuadernillos que circulan de un lugar a otro. En consecuencia, las muestras de descontento se extienden por todo el país. Por otra parte, la avanzada edad de Díaz y su terquedad por permanecer en el poder en medio de una fuerte crisis económica (1907), éstas fungen como detonantes para el inicio de la lucha armada y un movimiento encabezado por Frnacisco i. Madero en 1910.
El cartón en la Revolución
1911-1934
En mayo de 1911 Porfirio Díaz es desterrado y Francisco León de la Barra ocupa la presidencia hasta que Francisco I. Madero gana las elecciones. Romántico en sus concepciones políticas enfrente el error de nombrar en su gabinete a "porfiristas reconocidos". por su lado, Zapata lo desconoce lanzando "El Plan de Ayala". Consecuentemente, se multiplican las reveliones en todo el país. La inestabilidad del gobierno de Madero es duramente denunciada por la prensa satpirica en Multicolor (1911-1914) al frente.
Cada error de Madero es terriblemente ridiculizado por los pinceles de García Cabral, Atenedoro Pérez y Soto, Canta, Santiago R. de la Vega y Clemente Islas Allende. Los caricaturistas Pruneda (Sr., Álvaro y Salvador, hijo), hacen lo propio en Tilín-Tilín (1911). La libertad de que gozan los dibujantes se trunca con los asesinatos de Madero y Pino Suárez en 1913. Así el rechazo generalizado a la dictadura de Victoriano Huerta y los levantamiento armados, terminan en 1914 con el gobierno usurpador. Nuevamente, los caudillos revolucionarios se disputan el poder. Así, Venustiano Carranza ocupa la silla presidencial. En 1917, se proclama la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y nace el diario Excélsior, un año antes apareció El Universal.
En 1920, con el inicio del ciclo corto de la revolución mexicana se atestigua el asesinato de Carranza y Álvaro Obregón ocupa la titularidad del ejecutivo. Por su parte se fortalecen los periódicos de gran formato y en sus páginas aparecen historietas como El Chupamirto de Jesús Acosta Cabrera. Onregón intensifica la reconstrucción nacional, crea el sistema bancario y organiza a los obreros por medio de centrales como la CROM, asegurando así su control.
En 1924, Plutarco Elías Calles es elegido presidente y una vez más la censura se instala como política gubernamental. El caricaturista Juan Arthenack logra deslizar su crítica en Tu-Tan-Kamen (1924), al igual que José Clemente Orozco a través de El Machete (1924-1938). Diversos problemas de carácter socio-político desencadenan la guerra cristera y el rompimiento del Estado con la Iglesia. La lucha por la sucesión presidencial alcanza su máxima crudeza con el asesinato de Álvaro Obregón, candidato electo para el periodo 1928-1932.
Calles funda el Partido Nacional Revolucionario para asegurar su influencia y la transmisión pacífica del poder. Sucesivamente, desfilan por la presidencia Emilio Portes Gil, Pascual Ortíz Rubio y Abelardo Rodríguez, a este periodo se le conoce como Maximato. El fortalecimiento de las instituciones y de los diarios de circulación nacional inlfuyen en la vida política del país. Periódicos como La Prensa, El Nacional, El Universal y Excélsior, ubican a los caricaturistas en las páginas editoriales.
De esta forma nace el llamado Cartón Editorial. Destacan Andrés Audiffred, Ángel Zamarripa "Fa-Cha" y "El Chango" García Cabral, quien junto a Manuel Horta dirige El Fantoche, "el semanario loco" (1929-30), que además, de El Turco (1931) son las pocas publicaciones satíricas en el Maximato. Por El Fantoche desfilan las plumillas de Guerrero Edwards, Cadena M, Inclán y "El Chamaco" Miguel Covarrubias.
Los moneros
1934-1965
El gobierno de Lázaro Cárdenas (1934-1940) inaugira la aplicación del Plan Sexenal. Se caractreriza por una política a favor del pueblo que lo dota de un fuerte respaldo del mismo, lo cual le permite la nacionalización petrolera y ferroviaria. Cárdenas apoya, tanto al obrero (se funda la CTM, con Vicente Lombardo, en la Secretaría General), como al campesino (nació la CNC). Tolera las críticas de los caricaturistas De Mora, López Ramos y Reyes en El Tornillo (1938). Otorga asilo a los caricaturistas españoles Ernesto Guasp, Bartoli, Ras, Rivero Gil y Ángel Rueda.
Crea la Productora e Importadora de Papel, S. A., (PIPSA), la cual le permite al gobierno de Ávila Camacho (1940-46) controlar los medios impresos. Producto de ese control el humor blanco se instala en los periódicos y revistas. Don Timorato (1944-48) destaca gracias a sus colaboradores Arias Bernal, Rafael Freyre, Audiffred, "Kascabel", Mier Bismarck, Abel Quezada, Huici, Jorge Carreño, Alberto Isaac y Leonardo Vadillo.
Los subsecuentes gobiernos: Miguel Alemán (1946-52); Adolfo Ruíz Cortines (1952-58); Adolfo López Mateos (1958-64); Gustavo Díaz Ordaz (1064-70), estructuran un México basado en el nacionalismo, el crecimiento económico, el desarrollo del mercado interno, la industrialización y la estabilidad polítca, aparentemente.
Acorde con esa situación las plumas de Rius, Beltrán, David Carrillo, "el Nene", Castrux, Juan Ramírez, Héctor Valdés, Berber, Sergio Aragonés, W. Martínez, Carlos Dzib, Helioflores, Heras, AB, Naranjo, Vic, Matz, Ruizte, Rossas, Vázquez Lira, Iracheta, Magú, Marino, Borja y Ram, entre otros, publican su crítica en Ja-Já (1954), Ahí va el golpe (1955), Los Supermachos (1962), El Apretado (1951-53), La Gallina (1959), El Mitote Ilustrado (1965-68, suplemento de Sucesos), El Universal (1916), El Sol de México (1965) y el Heraldo de México (1965).

PUBLICACIONES

1826



El Iris. Semanario dirigido por Claudio Linatti, Florencio Galli y José María de Heredia. Es señalada como la primera revista mexicana ilustrada. En ella aparece un grabado de Linatti, llamado Tiranía, que es considerado como la primera caricatura que se publica en México.

1931



El Turco. Semanario político de caricaturas; era dirigido por Luis Hagelstein. Los colaboradores usaban pseudónimos como Roque Roca, Paquín y Pica pica; el principal caricaturista era Juan Arthenack, que firmaba como García o Sixto. Comenzó a circular el 6 de marzo. Debido a la represión callista, sólo apareció un número.

1934

La Crítica. La revista que se lee de cabo a rabo. Semanario que aparecía los viernes con caricaturas de Inclán (Mercurio).

1935



Karicato. Semanario humorístico. 2ª. Época. Propietario Arroyito; director de arte, Eddy; director Guillermo Aguirre. Fundado en Cuba, en 1929, con nueva versión, en México. Los caricaturistas eran Arroyito, Eddy, Felito, Facha, Caloca y otros. (Mercurio).

1936

El Perico. Quincenal joco-serio. Jonass Aros era el director; colaboran Jesús Anaya y los caricaturistas Carlos Stahl y los del Centro Bohemio (Mercurio).

1937

Realidades. Hechos, no palabras. Revista mensual, editor Enríquez Simoní. Las caricaturas aparecen sin firma (Mercurio).

1939






El Badajo. Con las que replican doblan. Semanario que aparecía los jueves. Ignacio Salas era el director artístico; Guillermo Aguirre, el director-gerente.












El Bisnieto del Ahuizote. Semanario de caricaturas políticas. Apareció el 19 de abril, al final del cardenismo. Publicación humorística en donde colaboran Eduardo Jiménez Lara, <> y otros que usurparon seudónimos como <>, <>, <>, <>, <>. Los caricaturistas participantes fueron: <> y <>.





















La Canilla. El azote de la imposición. Era dirigido por Roberto Fernández, con caricaturas de Fito.































Confeti. Semanario festivo ilustrado. Director-gerente: Manuel Mañón. Caricaturas de López.





















El Detalle. Decenal gráfico de política e información.




























































































































El Gallo. Periódico de pelea, humorístico y de caricaturas. Chiquito pero picoso, pelado pero sabroso. El director era Fernando Macedo, quien hacía las caricaturas. (Mercurio).

194?

Chist... Directora: Magdalena Modragón, colaboraban José Revueltas, José Alvarado, Ermilo Abreú Gómez, José Martínez de la Vega, Concha Michel, Efraín Hurta, entre otros; los caricaturistas eran Bismarck Mier, Inclán, Aurora Reyes, José T. Velázquez, Luis Guzmán, Rubén Galván y Antonio León (Mercurio).

194?



El Serrotes. Caricaturas de Arias Bernal (Mercurio).

1941


El Alacrán. Semanario joco-serio y de combate, publicado en Ciudad Juárez, Chih., dirigido por Juan Sáenz.

La Crítica. Quincenal humorístico y de combate. Continuación de Trinquete.
El Trinquete. Quincenal humorístico y de combate. Apareció el 26 de julio. Después continuó con el nombre de La Crítica.

1942

El Eje…le. Hoja popular quincenal. Edición de artistas libres de México. Periódico-Cartel. Caricaturas anti-fascistas de José Chávez Morado. (Mercurio).

1944



  • Don Timorato. Semanario humorístico en donde colaboraron los mejores caricaturistas de la época: Arias Bernal, Freyre, Fa-Cha, Audifred, Valdés, X-Peña, Puga, Bismarck Mier, Guerrero Edwards y Abel Quezada. Era dirigido por Jorge Piñó Sandoval.

1945

  • El Duende de la catedral. Semanario intransigente de crítica social y política. Publicación quincenal, dirigido por Salvador Delgado.
  • Fideos Muñecos. Revista de publicación semanal. Apareció el 28 de octubre bajo la dirección de Rodolfo Breña.

CARICATURISTAS

Antonio Arias Bernal (Arias Bernal)


Antonio Arias Bernal (Arias Bernal). Conocido como El Brigadier. Nació el 10 de mayo de 1913 en Aguascalientes, Ags. Estudió pintura en San Carlos. Su primer éxito fue haciendo las portadas de la revista Hoy. Después siguió haciéndolas en los semanarios Mañana y Siempre! Colaboró en Excélsior, México al Día, Don Fufurúfu y en la revista Todo, fundador de Don Timorato, Don Ferrúco y El Apretado. Es considerado el caricaturista de la Segunda Guerra Mundial. Sus portadas de Hoy y Mañana dieron la vuelta al mundo, reproduciéndose en Collier´s Magazine, Life y The New York Times. Al fallecer, el 30 de diciembre de 1960, era portadista de la revista Siempre!





















































Juan Arthenack (Arthenack)


Juan Arthenack (Arthenack). Nació en México, D. F., en 1891. Estudió pintura y escultura en la Academia de San Carlos. Comenzó a publicar en El Imparcial y en el Heraldo de México. Colaboró en Tu-Tan-Kamen y en El Turco. Destacó como historietista en Excélsior y en El Universal, creando las tiras cómicas Don Prudencio y su familia, Adelaido el Conquistador –nombre con que editó una revista infantil de mucha popularidad-, y Don Prudencio, Matías y Sinforosa. Fundador de la efímera revista El Turco. Murió el 5 de diciembre de 1940, en México, D. F.




























Andrés Audiffred (Audiffred)



Andrés Audiffred (Audiffred). Nació en la ciudad de México el 30 de noviembre de 1895. Estudió dibujo en el taller de El Heraldo y pintura en la Escuela al Aire Libre. Fue discípulo de Carlos Alcalde en El Imparcial. Se inició en 1922 en el periódico El Universal y colaboró en El Universal Gráfico y en Nueva Era. En la década de los veinte adquirió su mayor popularidad al colaborar en Zig-zag. Participó en Don Timorato. Es autor de Las Aventuras del señor Pestaña, así como de otras historietas como la tira cómica deportiva Kid Cáscaras y Tito Melcocha. Murió el 8 de diciembre de 1958. <>, señala Manuel Pérez Toledano.














































































Mier Bismarck (Bismarck)




Mier Bismarck (Bismarck). Nació en 1906 en Linares, N. L. Desde muy joven aprendió la técnica del dibujo animado. Trabajo para los estudios de Walt Disney. Su principal labor la realizó en la historieta, creando los comics Chivo y chava; Padrinos y vampiresas; Pocaluz, y Huele de noche. Colaboró en Novedades y Don Timorato. Murió en 1962.



































héctor de Falcón (Cadena M)



Héctor de Falcón (Cadena M). Nació en 1906 en el municipio de Xalapa, Ver. Estudió en la Academia de San Carlos. Colaboró en El Universal, El Globo, El Heraldo, El Demócrata, Excélsior y Novedades, así como en las revistas Actual y Continental. Fundador de diversas publicaciones como el periódico La Opinión, de los Ángeles, California, La Prensa, Antena Cómica, las revistas Yo, Bellas Artes, Cuarto Poder y Más, también fundó la revista de historietas Pin Pom; creó fotonovelas y revistas de historietas para la Cadena García Valseca. Ilustrador y caricaturista en Mañana, Fantoche, Hoy, Todo, Revista de revistas y Más. Director artístico de la revista Don Timorato y de Revista de revistas, e hizo cartón editorial en Novedades. Fundó el semanario para niños Piocha. Es autor de los libros 50 años de aviación civil y, la Inauguración del Ferrocarril del Sureste. Ilustró diversos libros y trabajó para diversas agencias de publicidad.